Llorar es inmundo. Lagrimas por doquier que dejan el rostro con sabor salado, papeles y papeles repletos de mucosidad, facciones deformadas por el llanto, dolor de cabeza, sollozos, gente que pregunta idioteces, pero... ¿Sabes qué? Llorar es humano, es increíblemente humano, y aunque sea algo de querer evitar, llorar me hace recordar eso, que soy humana, que siento, que me duele y que me puedo alegrar de que estoy viva.
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