Dejándome ser es cuando me encontré libre.
Las limitaciones puestas por mi auto-suficiencia, por mi superación extrema, y por mi orgullo me llevaron al vacío, a caer por un abismo sin fin, donde sentí quedarme sin aire, donde no tenía de qué sujetarme, donde la nada misma construía el todo, todo los grises eran luces, y los cuervos bellas aves negras.
En esa caída constante encontrar una luz, un gris opaco, pero que hacía la diferencia, parecía una ironía, una burla, y lo era, muchas veces lo era. Pero aprendí a superarlo, y ese acto, que alguna vez me condenó, fue la fianza para este infierno.
De a poco comencé a caer lentamente, a encontrar la calma en la ventisca, a sentirme cálida, afortunada, alegre, y con los pies sobre la tierra, al fin estaba en piso firme y ya no más en caída libre, al fin.
Fue esa experiencia, ese salto en bungee interminable y sufrido que me llevo a mil reflexiones, a valorar cada momento, cada amanecer, cada rayo de sol acalorado, cada paso, a saber que si caigo otra vez voy a tener la fuerza para levantarme. Son estas piedras las que te enseñan que no hay mal que por bien no venga.
Hoy soy así, una persona un poco lastimada, pero con nada que no pueda ser curado por el tiempo.
Caer no es una elección, es un hecho, solo sucede, pero dejar de hacerlo si puede ser una.
Más autoestima, estar bien, es lo que elijo hoy.
Las limitaciones puestas por mi auto-suficiencia, por mi superación extrema, y por mi orgullo me llevaron al vacío, a caer por un abismo sin fin, donde sentí quedarme sin aire, donde no tenía de qué sujetarme, donde la nada misma construía el todo, todo los grises eran luces, y los cuervos bellas aves negras.
En esa caída constante encontrar una luz, un gris opaco, pero que hacía la diferencia, parecía una ironía, una burla, y lo era, muchas veces lo era. Pero aprendí a superarlo, y ese acto, que alguna vez me condenó, fue la fianza para este infierno.
De a poco comencé a caer lentamente, a encontrar la calma en la ventisca, a sentirme cálida, afortunada, alegre, y con los pies sobre la tierra, al fin estaba en piso firme y ya no más en caída libre, al fin.
Fue esa experiencia, ese salto en bungee interminable y sufrido que me llevo a mil reflexiones, a valorar cada momento, cada amanecer, cada rayo de sol acalorado, cada paso, a saber que si caigo otra vez voy a tener la fuerza para levantarme. Son estas piedras las que te enseñan que no hay mal que por bien no venga.
Hoy soy así, una persona un poco lastimada, pero con nada que no pueda ser curado por el tiempo.
Caer no es una elección, es un hecho, solo sucede, pero dejar de hacerlo si puede ser una.
Más autoestima, estar bien, es lo que elijo hoy.
i follow you ;);* kisses ;):***
ResponderEliminarLa cancion se llama big big world (; muchas gracias por pasarte!
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